Como logré escuchar por ahi, por ahora solo quiero soltar los dedos, nada muy complejo, nada muy particular, mas no por ello simplón.

Conocido de muchos, entendido por pocos, el camino que a mis 24 años he trazado, tiene muchas incongruencias, caminos olvidados o dejados en mitad de la nada y otros finalizados con mayor o menor satisfacción, en fin, nada muy espectacular pero tampoco ha sido una vida sin gracia.

En si, mi vida se carga en polos absolutamente debastadores, una misma situación, un mismo hecho, logra transportarme al país de nunca jamás y un tiempo más tarde, el mismo acontecimiento desbarata todos mis sueños pueriles, aniquilando por un tiempo lo que podría haber llamado "lo más parecido a la felicidad".

Aunque no logró ver muy cercano el anhelo de allarla a la vuelta de la esquina, continuo mal parado con una botella en la mano; ni aguardando, ni desesperanzado; solo mirando pasar, a ver que sucede.